La distribución impone el monopolio y amenaza la diversidad en la alimentación
El poder en la cadena alimentaria ha pasado de la industria a la distribución que ahora dicta no solo los pagos a productores sino también los hábitos de consumo de la población. Esta dinámica favorece la homogeneización de productos y el surgimiento de monopolios similares a los observados en el sector tecnológico. Frente a esta situación se plantea la necesidad de resistencia mediante el apoyo al comercio local aunque se reconoce que factores como el precio la proximidad y las economías de escala dificultan la competencia con grandes cadenas.