La cocina sin lavavajillas del Caprich: cómo una mesa salvó el restaurante con estrella
El chef del restaurante Caprich relata cómo la reforma del negocio familiar se limitó a la fachada y el comedor por falta de recursos. La cocina quedó intacta durante quince años, equipada solo con una cocina modular de tres fuegos, un horno de gas antiguo y sin lavavajillas. En los primeros años tras la apertura en 2008, el local apenas recibía clientes. Una única mesa de cuatro directivos de la empresa Duca Borrás que acudía cada mediodía desde San Quirse mantuvo el proyecto a flote durante tres años. La llegada de la estrella Michelin coincidió con un momento de gran dificultad y ayudó a posicionar el restaurante, que hasta entonces operaba con un equipo mínimo de tres personas.