Por la mañana vendían lotería y por la tarde aprendían a leer con Remedios
Dos mujeres recuerdan con cariño cómo compatibilizaron el trabajo y el estudio en su juventud. Por las mañanas vendían lotería para llevar dinero a casa y por las tardes acudían a clase con Remedios, una profesora ya muy mayor que les permitía asistir fuera del horario habitual. Remedios les enseñó a leer y escribir para que no fueran analfabetas. Una de ellas destaca especialmente el perfume Embrujo que usaba la profesora y que le preguntaba por su aroma debido a su curiosidad natural. Aunque Remedios no llegó a ver el resultado de su esfuerzo, las alumnas valoran profundamente aquella oportunidad que les permitió seguir formándose sin abandonar el trabajo.