Liana revela cómo aprendió a guardar secretos de espionaje a los once años
Liana recuerda cómo desde los once años se impregnó del ambiente de misiones y espionaje que rodeaba su hogar. Su madre le transmitió la necesidad de olvidar lo que veía y oía para proteger a la familia de peligros irreparables. La niña se adaptó a ese entorno y desarrolló la capacidad de guardar secretos que conserva en la actualidad incluso de personas cercanas.