La soledad me enseñó a valorar la presencia de mi hermana gemela
Una mujer madrileña comparte su experiencia personal con la soledad tras haber compartido vivienda con su hermana gemela hasta los 22 años. Solo en los últimos tres o cuatro años ha comenzado a enfrentarse a esta sensación de forma independiente y reconoce que en la capital a veces se autoengaña pensando que no está sola. Su hermana gemela se convierte en el faro emocional al que recurre cuando la soledad se hace más evidente.