Mis amigas compran pisos y tienen bebés: yo sigo siendo el bebé a los 30
Una joven de treinta años comparte en vídeo su sensación de desajuste con el entorno. Mientras sus amigas avanzan comprando pisos, casándose y teniendo hijos, ella se describe a sí misma como si siguiera siendo una niña que olvida la copa menstrual y no puede plantearse una relación estable. El relato pone el foco en la dificultad de sincronizarse con diferentes etapas vitales. Algunos amigos siguen saliendo de fiesta y otros ya tienen hijos gateando, lo que genera una sensación de no avanzar al mismo ritmo que el resto. La narradora concluye que los treinta representan un terreno extraño donde conviven realidades incompatibles y donde ella se siente incapaz de alcanzar hitos como la propiedad de una vivienda o la maternidad.