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La literatura infantil ya no divierte: ahora sirve para trabajar emociones

Un librero con veinte años de experiencia alerta sobre el giro utilitario que ha tomado la literatura infantil. Según su visión, la crianza basada en intenciones exige que todo lo que rodea al niño tenga un propósito claro y medible. Los libros, antes vía de escape y emoción, ahora se solicitan como herramientas para trabajar celos, duelos u otras emociones. Esta transformación convierte la lectura en una actividad pragmática similar al uso de destornilladores o pinzas. El resultado es que se pierde el valor original de la literatura como espacio de disfrute o miedo sin finalidad educativa inmediata.