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No hay camino atrás en Europa: la unidad fuerte evitará la decadencia

El ponente defiende que el proceso de integración europea no tiene marcha atrás. Retroceder, según su visión, supondría entrar en decadencia y reducir la calidad de vida de los ciudadanos sin posibilidad de evitarlo. Propone construir una Europa más unida y fuerte en la que los pueblos sean protagonistas. Considera que la era de los Estados tal como se conocen ha terminado y que el modelo fiscal del concierto económico puede servir de referencia para el futuro. En ese esquema, Europa fijaría las líneas principales en materia fiscal y las unidades territoriales aplicarían los detalles. El Estado actual, concluye, no se mantendría en su forma presente.