Llegué a Barcelona buscando el paraíso y me convertí en invisible
Un migrante procedente de una tribu africana describe el fuerte impacto emocional que supuso quedarse sin hogar en Barcelona. Esperaba ser recibido con los brazos abiertos pero se encontró con indiferencia y desconfianza por parte de los viandantes. Según su relato, la gente escondía sus bolsos al verlo y nadie respondía a su saludo. Esta sensación de invisibilidad contrastaba con la vida en su comunidad, donde nadie duerme en la calle. El testimonio pone de relieve el choque cultural y la soledad extrema que puede experimentar una persona en situación de calle en una gran ciudad europea.