Cláudia recuerda con nitidez su debut en el cine a los 5 años, rodando hasta 10 películas antes de cumplir los 8 en escenarios como Cudillero. Sumergida en un mundo adulto, aprendió el oficio con una facilidad innata y convenció a sus padres de que quería ser actriz para siempre.
Sus progenitores, conscientes de los riesgos, la retiraron temporalmente para priorizar sus estudios, sin forzar nunca su vocación. Hoy, con 45 años de carrera a sus espaldas, Cláudia es madre y actriz de teatro: su hijo conoce obras como 'La gramática', 'Carmela' o 'Panorama desde el Puente', pero no ha pisado un plató.
"No, rotundo, me sale del alma", responde cuando le sugieren probar suerte en anuncios o fotos. Llama a su hijo "el Brad Pitt de Carabanchel", pero ve el terreno como extremadamente delicado, orgullosa de haber sorteado los peligros sin 'morirse por el camino'.