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Las cuotas de género mejoran la calidad política al eliminar mediocres

Las cuotas de género en la política no solo son necesarias, sino que paradójicamente mejoran la calidad de la representación. Introducidas en España desde 2007 de forma voluntaria por partidos como los socialdemócratas, responden a demandas de paridad interna. El argumento principal es que las cuotas eliminan a los mediocres, permitiendo que tanto hombres como mujeres tengan el mismo derecho a serlo, pero forzando una selección más rigurosa. En un hipotético gobierno con exceso de hombres, el presidente echaría primero a los amigos menos competentes para cumplir la cuota, recurriendo luego a currículos meritocráticos para mujeres. Ejemplos empíricos de Suecia, con servicio militar y tests de cociente intelectual, e Italia confirman que las cuotas elevan el nivel al combatir el exceso de hombres incompetentes en puestos directivos. Esto rebate críticas liberales, como las de Cayetana Álvarez de Toledo, que rechazan las cuotas por supuestamente ignorar méritos.