La falsa neutralidad de España en la Gran Guerra enriqueció a unos pocos
Durante la Primera Guerra Mundial España mantuvo una neutralidad militar pero no económica. Las exportaciones de hierro, acero, trigo y textiles se dispararon y beneficiaron principalmente a empresas del País Vasco y Cataluña. Los beneficios de las compañías mineras se multiplicaron por siete y los de las metalúrgicas por catorce, mientras los bancos duplicaban su número. Los salarios de los trabajadores, sin embargo, apenas se movieron o subieron por debajo del encarecimiento de los alimentos. El resultado fue una oleada de motines por hambre y asaltos a almacenes en un país que teóricamente solo podía ganar con la neutralidad.