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El cónsul que tardó ocho años en traer el cuerpo de Goya a España

Un cónsul español descubrió en 1880 la tumba olvidada de Francisco de Goya en Burdeos, donde el pintor había fallecido en 1828. Tras escribir al gobierno en Madrid sin obtener respuesta durante años, logró autorización y fondos limitados para la exhumación. Al extraer el cuerpo se constató la ausencia del cráneo, pero las autoridades ordenaron repatriar el resto del esqueleto sin más explicaciones. La falta de recursos impidió el traslado inmediato, por lo que el cadáver volvió a ser enterrado en Francia durante una década adicional. Finalmente, Goya llegó a Madrid y pasó por varias tumbas antes de su sepultura definitiva. El relato subraya la lentitud y el desinterés de las instituciones españolas ante el regreso del artista.