La carabela portuguesa inyecta veneno con arpones microscópicos al tocarla
La carabela portuguesa emplea tentáculos equipados con células especializadas que disparan microarpones para capturar sus presas. Estos arpones inyectan un veneno que paraliza al pez antes de ser elevado hacia el flotador y digerido. Cuando una persona toca accidentalmente el organismo, recibe la misma inyección de veneno, lo que provoca el daño característico.