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España no es fascista ni racista: la solidaridad nos salvará

Un orador defiende que España nunca ha sido un país fascista ni racista. Señala que la etiqueta se ha impuesto desde fuera y recuerda la solidaridad demostrada en la pandemia y especialmente durante el apagón, un hecho que considera único en Europa. El discurso repasa la historia para explicar que la Falange no obtuvo representación parlamentaria y que el fascismo llegó al poder mediante un golpe militar respaldado por el ejército, la iglesia y los poderes económicos. Esa represión de cuarenta años se describe como un castigo impuesto contra la esencia solidaria del país. El orador advierte contra entregar el poder a quienes expresan odio permanente hacia más de la mitad de la población y recuerda las consecuencias de permitir que esos discursos lleguen al gobierno.