Trump convierte el acceso de la prensa en un privilegio y no un derecho
El análisis recuerda que Trump inició su enfrentamiento con los medios durante su primera presidencia al calificarlos como enemigos del pueblo. Esta retórica ha evolucionado en el segundo mandato hacia la normalización de cambios arbitrarios en nombres geográficos, como el Golfo de México o el Lago Ontario. El paso más significativo consiste en redefinir el acceso a la Casa Blanca: ya no se trata de un derecho a la información, sino de un privilegio concedido por el poder. Esta modificación invierte el equilibrio tradicional, ya que el periodismo deja de auditar al poder para convertirse en un actor seleccionado por este.