Tardamos más en fotografiar ballenas bajo el mar que en llegar a la Luna
Los encuentros de marineros con ballenas de gran tamaño, como la ballena azul, quedaron grabados en la memoria colectiva y se transmitieron de boca en boca hasta convertirse en parte de la mitología popular. Este fenómeno no se limitaba a pescadores iletrados, sino que reflejaba una limitación técnica real: fotografiar una ballena completa bajo el mar resultó más difícil que alcanzar la Luna, con una diferencia de unos 15 años. Durante mucho tiempo, la imposibilidad de acceder a las profundidades abisales llevó a suponer que carecían de vida, como indicaban algunas publicaciones de la época como la enciclopedia británica.