¿Es un sacrilegio subrayar un libro? La belleza de las anotaciones ajenas
El debate sobre si rayar o subrayar libros constituye un sacrilegio divide a los lectores. Para el participante en esta conversación, sin embargo, las anotaciones representan una forma valiosa de memoria visual y conexión emocional con el texto. Durante la charla se recuerda una anécdota con El guardián entre el centeno, donde las notas personales sobre el capitalismo generaron sorpresa al ser descubiertas años después. El hablante también explica su costumbre de adquirir dos ejemplares de los libros favoritos para poder prestar uno sin renunciar al original. Las marcas dejadas por otros lectores, ya sean compañeros de trabajo o familiares, se convierten así en una ventana a sus pensamientos y en una forma distinta de conocerse.