Una comida en Bilbao originó la idea de la película sobre paternidades
Durante una comida en Bilbao tras asistir al teatro, los cineastas comenzaron a idear su siguiente proyecto después de Asbestas. Querían escribir un papel para Vicky e imaginaban colaborar con Javier Bardem, quien había rechazado un rol en la película anterior. La conversación derivó hacia las relaciones con sus padres y los de Vicky e Isa. De ese diálogo surgió el interés por explorar el abandono y los afectos de forma íntima, sin recurrir a un thriller. Con solo esa premisa y un casting prometedor iniciaron la escritura del guion centrado en temas personales conocidos por el equipo.