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El móvil acaba con el aburrimiento: adiós a las horas muertas de agosto

El programa aborda el viejo refrán que asocia el aburrimiento con hacer tonterías y defiende que esta sensación ha perdido terreno. Agosto, tradicionalmente el mes de las persianas cerradas y las horas sin actividad, ya no permite ese vacío porque el teléfono interviene de inmediato con vídeos y notificaciones. La reflexión concluye que el aburrimiento, antes visto como desgracia, ahora está en peligro de extinción por las pequeñas dosis de dopamina que recibimos al desplazarnos por la pantalla.