Raúl cuenta cómo Gaza le estropeó por dentro tras cinco meses de horror
Raúl comparte su experiencia tras cinco meses en Gaza y reconoce que la estancia le ha dejado una fractura interior difícil de superar. Explica que sus compañeros, que llevan tres años en la zona, sufren depresión, estrés postraumático y neurosis de guerra porque la agresión no ha cesado. A pesar de la tristeza, destaca que el cariño entre pacientes y personal sanitario permite mantener la humanidad en las peores circunstancias. El cooperante señala que, aunque él mismo siente cierto desapego, puede recuperarse porque su exposición terminó hace un año. En cambio, para quienes siguen allí la situación es continua. Raúl subraya que nunca escuchó insultos hacia los israelíes y que el trato humano entre los afectados fue constante.