Envejecer es un juego de despedidas constantes, no siempre sabiduría
El envejecimiento aparece aquí como un proceso continuo de despedidas. Se pierden capacidades físicas, amistades y la capacidad de fascinarse con lo nuevo. La reflexión distingue entre el cansancio acumulado y la sabiduría que a menudo se atribuye a las personas mayores. Según el texto, muchas veces lo que parece sabiduría es solo agotamiento. Se menciona a Ingmar Bergman para comparar el envejecer con subir una montaña: el paisaje se ve más claro, pero cada paso cuesta más y el cuerpo se cansa.