La crispación de las élites políticas alcanza máximos pero la polarización ciudadana se estanca desde 2021
Un analista político distingue entre la crispación que generan las direcciones de los partidos y la polarización que experimenta la ciudadanía. Según sus datos, el rechazo entre las élites ha alcanzado cotas muy altas y ha traspasado ciertas líneas rojas en el discurso público. Sin embargo, la hostilidad entre los ciudadanos se ha estabilizado desde 2021 y ya no sigue creciendo. España se encuentra por encima de la media europea pero no es el país más polarizado del mundo. Entre un 20 y un 30 por ciento del electorado muestra resistencia a los mecanismos de polarización impulsados desde las élites políticas.