El cáncer me enseñó a valorar la salud como un milagro cotidiano
Una persona que ha pasado por un cáncer comparte su visión retrospectiva del proceso. A pesar de reconocer que la enfermedad y el tratamiento son duros, afirma que hoy solo recuerda lo bueno y que esta experiencia le permitió eliminar tonterías y valorar lo realmente importante. Destaca que la salud es un milagro que antes daba por sentado y que ahora aprecia cosas cotidianas como poder viajar o mantener una conversación. Señala también que muchas situaciones que antes le molestaban ya no le afectan porque ha comprendido la fragilidad de lo que parecía sólido.