Reel

De niña, me entrenaba actuando emociones frente al espejo y descubría mi sensibilidad extrema

De niña, la narradora se pasaba tiempo frente al espejo, dándose fuerza a sí misma mediante juegos emocionales. Sin ser consciente, practicaba como actriz, representando tristeza, alegría y otras sensaciones en su cuerpo. Recuerda especialmente un ejercicio peculiar: cerraba los ojos con la cara neutra e invocaba emociones internamente. Al meter la alegría en el cuerpo, sentía que sonreía sin mover los músculos faciales, abriendo luego los ojos para verificar la falta de expresividad externa. Siempre muy sensible, estas 'autoclases' particulares le divertían y le permitían explorar cómo las emociones se manifestaban físicamente.