Marta, hija de víctima de ETA, defiende el humor y la cultura para recordar vidas
Marta, hija de una víctima de ETA, defiende que el relato de lo ocurrido puede abordarse desde el humor y la cultura siempre que tenga una razón de ser y cuente la realidad tal como fue. Considera que estas herramientas resultan útiles para generar conocimiento y curiosidad entre las nuevas generaciones. La entrevistada explica que muchas víctimas comparten el compromiso de convertir su experiencia en algo constructivo. Destaca la importancia de recordar a las personas asesinadas no solo por cómo murieron, sino por las vidas plenas que tuvieron. Según Marta, en Euskadi persisten silencios impuestos por el terror, otros elegidos por indiferencia o por ser meros espectadores. Afirma que la convivencia debe construirse destapando esa realidad, aunque resulte dolorosa, para poder sanarla.