La cultura ya no molesta: 'Los transgresores gustan a los poderes fácticos'
El debate aborda el estado actual de la cultura en un entorno dominado por algoritmos y polarización. Los intervinientes coinciden en que el teatro y el producto audiovisual han perdido su función provocadora y se han vuelto cómodos para los poderes establecidos. Se critica que el público sale del teatro satisfecho sin cuestionarse nada, mientras que antes se buscaba un cambio de perspectiva. Todo, incluidas las noticias, se percibe como publicidad que adormece la capacidad crítica. Las redes sociales amplifican este efecto al reforzar lo que ya se quiere escuchar, aunque también sirven para llegar a nuevas audiencias. La conversación concluye que falta diversidad cultural para mantener vivas las herramientas de protesta social.